metodos anticonceptivos

Antiguos y extraños métodos anticonceptivos

Desde el comienzo de las andadas del ser humano en la Tierra, las personas han buscado la forma de mantener relaciones sexuales sin la necesidad de que esto llevase a un embarazo. Incluso cuando aún no existían las escorts de lujo, lo cierto es que, por mucho que te quieran vender lo contrario, no siempre se ha utilizado el sexo únicamente con la finalidad de procrear. Nuestros ancestros, de hecho, ya lo consideraban, también, como una forma de disfrutar y de aportar placer.

En la década de 1950, la píldora anticonceptiva revolucionó la vida sexual de las personas, pero antes de eso, se tenía que recurrir a métodos mucho menos sofisticados. Hoy, queremos hablarte de algunos de ellos. Seguro que te sorprenderán.

Agua de herrería

En la Antigua Roma, muchas mujeres creían que beber el agua que se utilizaba en la herrería para enfriar los metales podía evitar el embarazo. Y desde luego que podía, aunque, en realidad, lo que hacía era volver estéril a la mujer, a causa de su contenido en plomo.

Abejas

San Albero Magno vivió en el siglo XIII y fue un revolucionario de su época. Argumentó a favor de la redondez de la Tierra y, además, recomendaba a las mujeres alemanas que comieran abejas vivas como método anticonceptivo.

Almizcle

Se trata de una sustancia aceitosa de olor muy intenso y desagradable que segregan algunos mamíferos por sus glándulas sexuales, entre otras. Su desagradable sabor hace que se retiren de los animales de los que nos alimentamos, como liebres y corderos.

Las mujeres de la antigua China se frotaban almizcle en el ombligo, creyendo que podía funcionar como método anticonceptivo. ¿Te imaginas el terrible olor que debía de desprender?

Baba de camello

En el Norte de África, las mujeres recogían la baba de los camellos y la mezclaban con pólvora. Creían que esto podría evitar cualquier embarazo no deseado. Otro método muy poco agradable.

Tripas de animales

Sin duda, el más efectivo, dado que dio pie a la creación de los clásicos preservativos que conocemos hoy. Gabriel Falopio, médico italiano del siglo XVI que describió las trompas uterinas de la mujer, fabricó un condón primitivo con tripas de animales –como hacían en el Antiguo Egipcio- y que se ataba al pene con un cordel. De este modo, pretendía evitar embarazos y transmisión de enfermedades sexuales.




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