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¿Comemos al estilo francés?

Él estaba sentado frente a su pantalla del ordenador. Era viernes por la tarde y todos sus compañeros de trabajo ya se habían ido. Los viernes son tranquilos en una agencia de publicidad pero él tenía que terminar una campaña. Llevaba toda la semana trabajando mucho, no le venían las ideas a la cabeza y los nervios y el estrés le fluían por todo el cuerpo.

 

“Estoy solo” pensó, “completamente solo”. Decidió buscar “escorts Barcelona” en el querido Google. Siempre había tenido curiosidad y era un buen momento para informarse. Entró en una web y se encontró con un “catálogo” de mujeres bellísimas. Se fijó en una chica joven, morena, ojos claros, toda una diosa. Amplió su foto y perfil y descubrió habilidades que sólo había visto en vídeos porno. “Francés completo” aparecía en mayúsculas, “experta en castigar hombres” también ponía. Miró más fotos de la chica mientras su mano izquierda se deslizaba por el pantalón hasta llegar al pene.

“¿Por qué no?” se preguntó a si mismo. “Joder no sabría ni por dónde empezar”… Intentó centrarse en el trabajo pero ya era demasiado tarde, su imaginación hacía de las suyas, posturas, felación, más posturas, sexo anal… una distracción para trabajar está claro.

 

Pensó que se merecía un descanso, un premio a su trabajo y que una vez relajado sus ideas florecerían solas para hacer la mejor campaña de publicidad de la historia.

Ya con el teléfono en la mano, se encontró con una voz sexy, muy dulce y suave que le contó el funcionamiento. Era tan sencillo. Ya no había vuelta atrás. “Ahora vengo” dijo. Y sí, cogió su casco, se subió a la moto y se fué directo a encontrarse con su diosa francesa.

 

Pico al timbre, estaba muy nervioso. Una mujer un poco mayor pero que se notaba que diez años atrás estaba como un tren le abrió la puerta y le dijo que se tranquilizara y que Pauline, así se llamaba la chica, le haría lo que él quisiera.

 

¡Allí estaba ella! “Me la va a comer toda, enterita”, solo de pensar en ese futuro francés completo y facial inmediato… Pauline le acompañó a la habitación y le invitó a tomarse un bourbon, “sólo con hielo por favor”, se lo tragó de golpe. Con una débil sonrisa, se quedó sentado, callado, por suerte nuestra chica francesa haría todo lo que fuera necesario… “¿Qué quieres?” le preguntó. “¿Todo?”

 

Acto seguido pidió que se desvistiera, él no tardó ni 5 segundos. Parado allí de pie vió como la chica se arrodillaba y empezaba a jugar con su duro miembro. Pensó que nunca había estado tan duro y grande. Empezó a chupar y a chupar con todas las ganas del mundo. No se lo podía creer… Bien, no me lo podía creer. Sí, el protagonista de la historia soy yo. Nunca me había sentido así, la sangre corría tan rápido por todo mi cuerpo, el latido de mi corazón se escuchaba tan fuerte… Me lanzó a la cama y me sonrió picaramente, me hizo de todo, era como ser el protagonista de una película porno de verdad. Ella disfrutaba, lo que a mí aún me ponía más cachondo. Follamos tan fuerte que ya no podía más, ella lo notó y me preguntó “¿comment ça va?”, mi francés es limitado pero lo entendí. Aún no sé cómo lo hice pero tuve el valor de preguntarle si todo lo que decía en su perfil era cierto, a lo que me respondió “¿te gustaría correrte en mi cara?”

 

Volvió a chuparmela con más ganas, yo no podía contenerme más mientras grababa la imagen que contemplaban mis ojos y los sonidos que escuchaba surgiendo de sus labios. Me corrí, pintando la cara de mi nueva amiga francesa.

 

¿Os cuento cómo me salió la campaña de publicidad? Seguro que no os interesa tanto…

 




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