fetichismo pies

Cuando sólo los pies te excitan

El fetichismo del pie es uno de más comunes. Generalmente, se asocia con la sexualidad masculina, pero las mujeres también pueden presentarlo.

Del mismo modo, tanto hombres como mujeres acuden a realizarse masajes tantra en Barcelona, o acuden a sexshops esperando encontrar un juguete sexual que les recuerde a aquello que más les excita.

El fetichismo sexual, o fetichismo erótico, es definido por Wikipedia como “la excitación sexual que una persona recibe de un objeto físico”. El objeto de interés es el fetiche.

Algunos fetiches comunes se centran en las partes del cuerpo, como los pies, los senos, los implantes mamarios, las piernas o el trasero. Otros fetiches se enfocan en funciones corporales, como estornudar, orinar o evacuar. También, los hay más enfocados en la ropa, como ropa interior para mujeres, trajes de cuero o pañales (en personas adultas).

En agosto de 2006, el portal AOL evaluó los términos de búsqueda utilizados por sus suscriptores que incluían la palabra “fetiche”. En ese momento, el más buscado era el fetiche de pies. Otro estudio en 2007 en la Universidad de Bolonia examinó 381 discusiones en Internet sobre fetiches en las que participaron alrededor de 5000 participantes. Descubrieron que el mayor número de grupos de discusión y el mayor número de mensajes escritos se centraban en las partes del cuerpo. Y curiosamente, las partes del cuerpo más mencionadas fueron pies y dedos de los pies.

Los hombres o mujeres con un verdadero fetichismo de pies, por lo general, no son capaces de excitarse sin ver o acariciar los pies de la pareja. También hay quien siente una especial atracción por pies, pero llevando unos tacones altos. Así, incluso en actividades en pareja tales como un masaje tantra o erótico, la persona que no tiene el fetiche se pondría zapatos de tacón para que su pareja se excitara mientras realizase el masaje.

Si tienes un fetiche de pies, debes saber que esto no es algo que debas “curar”. Se trata de una preferencia sexual de la que te puedes valer. Y esto no es malo per se, si bien sí te recomendamos que intentes conseguir que no sea la única y exclusiva manera en que puedes llegar a excitarte. Intenta buscar actividades placenteras que eliminen este límite.




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