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Dando la bienvenida al chico nuevo

No me ando con rodeos. Si me gusta alguien voy a por él. Y de hecho no me echa para atrás si es una chica y es guapa… Vamos, que me dejo llevar bastante. Y con André no iba a ser diferente. Te pongo en antecedentes: André es el chico nuevo de clase y es de esos que no pasan desapercibidos a ninguna de las chicas y a parte de los chicos. Y yo no voy a dejar que nadie se me pase delante.

 

Porque no es mi estilo. Soy muy directa y sé muy bien cómo usar mis armas para conseguir lo que quiero. De hecho es lo que hago como Cleopatra Escorts Madrid. Mis clientes acuden a mí una vez y otra vez porque les cabalgo como nadie, porque les miro a los ojos mientras les hago… y porque despliego toda mi sensualidad antes, cuando estamos solos cenando en un sitio bonito y que ellos han pagado. Tengo un precio y ellos saben por qué pagan: por tener la noche de sexo más desenfrenado que hayan tenido nunca.

Y André es mi siguiente capricho.

Me gustan sus ojos verdes en esa piel tostada, lo fuertes que parecen sus manos… seguro que puede hacer cantidad de cosas con ellas. Y me choco con él en la biblioteca, como quien no quiere la cosa, dejando que note mis pechos. Después le lanzo una excusa y le miro fijamente, para que sepa que me ha gustado. Y al recoger mis libros le rozo la mano (él me ayuda a recogerlos) y volvemos a cruzar miradas, intensamente, mientras nos levantamos. Él no me rehuye y enseguida me acompaña al rincón de la biblioteca donde le guío.

 

Entre estanterías descubro que se alegra mucho de nuestro encuentro “fortuito” y de que tiene mucho por ofrecerme. Ahora él toma la iniciativa. Me estampa contra la estantería que tengo detrás y del ímpetu se caen algunos libros. Por instinto me agacho a recogerlos y él me agarra la cabeza. Quiere que juegue… y yo no me resisto, el oral me vuelve loca. Y a él. Intenta contenerse porque estamos en la biblioteca pero su cara de placer me lo dice todo y eso me pone más cachonda. Ahora me levanto y me aprieto contra su cuerpo y me la mete sin rodeos. Poco a poco pero ese tamaño me hace gemir. Me la mete y me la mete y poco a poco me hace sufrir… pero ¡cómo me gusta! Me estremezco entera y le muerdo el cuello para no gritar pero él sigue clavándomela hasta que no puede más y… placer final. Para acabar me da un muerdo ardiente en el cuello y me dice “¡Hasta la próxima! Encantado de conocerte”.

Y ¡vaya si me ha gustado dar la bienvenida a André! En cualquier momento me vuelvo a pasar por la biblioteca.  




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